Es una decisión muy difícil, pero no estás solo. Un veterinario colegiado valorará el estado de tu mascota y, si ve que sufre y ya no tiene calidad de vida, te lo dirá con total honestidad y sensibilidad. Siempre tendrás la última palabra.
No. El proceso comienza con una sedación suave para que se duerma con calma. Solo cuando esté profundamente dormido y relajado se aplica la inyección final. No hay dolor ni sufrimiento.
¡Claro! De eso se trata cuando se hace en tu casa, de que puedas acompañarlo todo el tiempo, acariciarlo, hablarle y estar con él hasta el último momento. El entorno lo marcas tú: puede ser su cama, tu regazo o donde más tranquilo se sienta.
Entre 20 y 40 minutos. La sedación tarda unos minutos en hacer efecto, y la medicación final actúa en unos minutos. Después te damos todo el tiempo que necesites para despedirte.
Es normal. El veterinario te explicará cada paso con calma y te preguntará si estás listo antes de continuar. No hay prisas. Estamos para acompañarte, no para empujarte.
Podemos encargarnos de todo: recogida y servicio de cremación, ya sea individual o colectiva. Tú eliges si quieres conservar la urna con una incineración individual o quedarte solo con el recuerdo con una incineración colectiva.
No hace falta nada especial. Solo elige un lugar tranquilo y familiar. Si tienes su manta o algún objeto que le de calma, puedes tenerlo cerca.